¿Por qué me cuesta tanto cambiar mis malos hábitos?

habito de fumar ¿Por qué me cuesta tanto cambiar mis malos hábitos?

¿Me identifico con el hábito de fumar?

El post de ayer estuvo dedicado  al hábito de morderse las uñas y cómo la hipnosis puede ayudarnos a eliminarlo al ser una herramienta que trabaja a nivel del inconsciente.

En los comentarios surgió varias veces la pregunta de si es necesario buscar la causa para eliminar el hábito y la respuesta es: depende.

Depende de si el hábito (en este caso la onicofagia) se mantiene por costumbre (como comentó Neil Dawhan, de Geneflora  algunas persona tiene este hábito como manera de “cortarse las uñas”, aunque posiblemente comenzó como manera de paliar nervios) o, si bien, es un hábito causado por nerviosismo, ansiedad o, en casos más extremos, como manera de autolesionarse. En estos casos, lo mejor es buscar la causa para poder subsanar el problema principal y después eliminar el hábito no deseado.

Hoy nos centraremos en por qué es difícil dejar cualquier hábito y la pregunta que nos tendríamos que hacer es ¿de dónde proceden nuestros hábitos?

Nuestros hábitos son aprendidos ya sea por mera imitación o como patrón de comportamiento causa de situaciones o emociones muy concretas. Sea como sea, al cabo de un tiempo el hábito se convierte en una acción inconsciente y es entonces cuando es difícil erradicarlo.

Para algunas personas puede resultar relativamente sencillo dejar de lado cualquier hábito con el simple hecho de proponérselo, pero para la mayoría puede suponer todo un calvario.

¿Por qué nos es tan difícil dejar un hábito? A parte de ser un mecanismo no consciente,  la mayoría de las veces llegamos a creer que son parte de quienes somos y que incluso forman parte de nuestra personalidad. Con el tiempo llegamos a convivir pacíficamente con nuestros hábitos y  llegamos a creer que algunos han estado siempre “ahí”.

Algunos hábitos como el de fumar, comerse las uñas, llegar siempre tarde, levantarse a última hora o comer chocolatinas, parece que forman parte no solo de nuestra personalidad sino también de nuestro día a día.

Es por ello que a veces nos puede parecer que cambiar un hábito es como eliminar algo que forma parte de nuestra vida y, a pesar de que alguno pueden ser incluso dañino para nuestra salud, sentimos la eliminación del hábito como una pérdida, como algo que vamos a echar en falta o incluso que ya no seremos los mismos

Y la pregunta es: ¿quiero que esos hábitos me sigan identificando o preferiría liberarme de ellos con un poco de ayuda?

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Posted in Uncategorized, September 19th, 2011 | Eva Palmer

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